
Inspiración
Shit Happens: por qué tu boda sigue siendo el mejor día de tu vida
Hay una verdad que nadie te dice con suficiente claridad: en todas las bodas pasa algo fuera de control. Siempre. Sin excepción.
Hay una verdad que nadie te dice con suficiente claridad:
en todas las bodas pasa algo fuera de control.
Siempre. Sin excepción.
A veces una vela no prende.
A veces se retrasa el maquillaje.
A veces un proveedor se tarda cinco minutos más.
A veces una dama o un padrino no aparece cuando deberían.
A veces el clima decide hacer lo suyo.
Y aun así —o mejor dicho, justamente por eso— la boda sigue siendo perfecta en su significado.
Porque cuando algo no sale como lo imaginaste, es fácil pensar que afecta el día. Pero la verdad es mucho más simple y mucho más bonita:
Lo mejor del día ya está presente.
Estás con el amor de tu vida.
Con la persona que elegiste y que te eligió.
Con quien caminarás el resto de tus días.
Todo lo demás… son detalles.
Valiosos, sí, pero no esenciales.
La realidad es esta: no existe la boda sin imprevistos. Y no pasa nada. De hecho, los imprevistos son parte del día. Lo hemos visto tantas veces que ya es casi una regla: lo que se sale del plan, se acomoda solo, y nadie —de verdad nadie— lo recuerda como un “problema”.
Las parejas siempre llegan con una idea fija: todo debe ir perfecto.
Pero la perfección no está en que cada minuto se cumpla, sino en que ustedes estén bien, tranquilos, disfrutando. Todo lo demás se resuelve, se mueve, se adapta.
Si el maquillaje se retrasa, lo ajustamos.
Si la flor equivocada llegó, la acomodamos.
Si alguien importante se tarda, lo esperamos.
Si llueve, cambiamos la locación.
Si algo no prende, cambiamos el plan.
Y no pasa absolutamente nada.
Nadie piensa en esos detalles cuando están tomados de la mano diciendo sus votos.
Nadie se acuerda de la vela, ni del tráfico, ni del peinado que tomó más.
Pero sí se acuerdan de cómo se vieron, de cómo respiraron, de cómo se sintieron uno frente al otro.
Al final del día, lo que realmente queda no es la lista de cosas que salieron perfectas…
sino la sensación de haber vivido algo totalmente suyo, íntimo, humano y real.
Si algo falla, el día no se rompe. Porque lo que sostiene el día no depende de eso.
Y créeme: desde este lado de la cámara, puedo decirte algo con toda certeza después de tantas bodas…
Las mejores fotos, los mejores videos, las mejores memorias, no vienen de lo perfecto:
vienen de lo auténtico.
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