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El First Look: por qué puede ayudar (y por qué a veces no hace falta)
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El First Look: por qué puede ayudar (y por qué a veces no hace falta)

El First Look es uno de esos momentos que disfruto muchísimo capturar, no solo por lo emocional, sino por lo práctico que resulta para el flujo de toda la boda.

El First Look es uno de esos momentos que disfruto muchísimo capturar, no solo por lo emocional, sino por lo práctico que resulta para el flujo de toda la boda. Siempre lo propongo porque sé, desde la experiencia real, que ayuda a que el día se sienta más ligero, menos apresurado y mucho más disfrutable para ustedes. Cuando lo planeamos, busco un espacio con buena luz, privacidad y suficiente margen para que ambos se sientan cómodos. A veces siento que el First Look es como el Jardín Secreto de Frances Hodgson Burnett: un rincón íntimo y apartado, donde pueden respirar un momento antes de que empiece todo. Puede ser un jardín, un pasillo tranquilo o una esquina con sombra suave. Lo importante no es el lugar exacto, sino que se sienta íntimo y lejos del caos de la producción del día. A nivel emocional, sí es un momento bonito: verse antes de la ceremonia baja los nervios y permite un respiro real. Pero también entiendo que algunas parejas prefieren esperar hasta la ceremonia, porque eso les da una emoción distinta: el momento clásico de verse frente a todos, con la música y la entrada marcada. Ninguna opción es mejor que otra; solo funcionan distinto. Ahora, desde lo práctico, el First Look tiene una ventaja enorme: nos permite tomar los retratos principales sin prisas, cuando aún están frescos, impecables y con energía. Esto hace que después puedan disfrutar más la ceremonia, la convivencia y hasta el coctel sin sentir que tienen una cámara encima todo el tiempo. Durante el First Look yo me mantengo a distancia, sin intervenir más de lo necesario. No busco poses rígidas ni coreografías raras; lo que quiero es que se vean, reaccionen y se reconozcan como son. Yo me encargo de capturar esos segundos y de guiarlos cuando hace falta, pero siempre de forma natural. Nada exagerado, nada actuado. Además, hay una ventaja práctica que muchas parejas agradecen después: si hacemos todas sus fotos de pareja antes de la ceremonia, ustedes pueden disfrutar su coctel completo. Cuando no hay First Look, normalmente esas fotos se hacen justo en ese momento, y es fácil sentir que se pierden parte de la convivencia. Y no solo eso: estar presentes en el coctel ayuda muchísimo a que durante el banquete puedan cenar tranquilos y sin tantas interrupciones. Cuando la pareja no asiste al coctel, muchos invitados esperan hasta la cena para saludarlos y felicitarlos, lo que termina convirtiendo ese rato en una cadena de interrupciones, abrazos, conversaciones y fotos que no permiten comer con calma. En cambio, al tener ya sus fotos listas y al pasar por el coctel, llegan a la cena más libres, con más tiempo y con una energía mucho más relajada. Es casi como un mini reset antes del gran momento. Y al final, lo más valioso para mí es ver cómo un First Look transforma el día. Las parejas llegan a la ceremonia con otra energía: más tranquilos, más presentes y con menos prisa. A veces incluso me dicen: "Qué bueno que lo hicimos, porque si no, sí hubiéramos andado corriendo todo el día." Si estás buscando un momento íntimo, bonito, útil y que realmente mejore tu experiencia, el First Look es una de las mejores decisiones que puedes tomar. Y si lo hacemos juntos, te aseguro que va a ser un respiro en medio de todo y uno de los recuerdos más sólidos de tu video.

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